Pensamientos Extraños, Décimotercera Parte

03/11/2008 at 9:24 Deja un comentario

…¿Qué es la lucidez?, o más específicamente ¿qué es una persona lúcida?; una persona lúcida es aquella que comprende claramente y que está en condiciones de pensar normalmente. Pero en esta sociedad ¿quién es lúcido?; yo creo que nadie lo es al cien por ciento, pero hay personas que lo son más que otras.

Preguntar quién es lúcido es como preguntar quién esta libre de algún problema psicológico; y la respuesta es la misma, nadie es completamente lúcido así como nadie es cien por ciento sano mentalmente hablando.

En el llibro de Saramago (Ensayo Sobre la Lucidez) la gente que va a votar a las urnas para elegir a sus gobernantes decide hacer uso de su libertad y de su lucidez y no votar por nadie; ante esto, el Estado no sabe qué hacer y solo atina a pensar que la gente se esta rebelando y por lo tanto debe ser reprimida, incluso el gobierno de ese país ficticio trata de caldear lo ánimos y provocar a sus habitantes para que se lancen a las calles a hacer desmanes…bueno hay que leer el libro es interesante, bastante interesante.

Hablo de la presencia de lucidez relacionándola con la ausencia de patología, de cualquier patología. En nuestra sociedad lo irracional, lo sin sentido y lo absurdo representan la normalidad, y yo creo que eso es lo verdaderamente irracional. Me voy a explicar, muchas veces las personas más lucidas y con un grado mayor de salud mental son las que están fuera de la normalidad, por ejemplo, cuando la lucidez, la seguridad y el grado de madurez de una persona la impulsan a comportarse de la manera que ella juzga correcta (siempre y cuando no afecte a los demás) inmediatamente nos asusta y hasta pensamos que la manera en la que se conduce y lo que dice esta fuera de lugar; otro ejemplo más, Carmen Aristegui; a mi juicio la mejor periodista Mexicana, la más lucida, la más coherente, la de mayor credibilidad, la más objetiva, la de mayor audiencia y me atrevo a decir que una de las pocas que no se ha dejado chayotear; a ella, por usar su libertad y su lucidez en su profesión le sacaron la señal de la televisión y luego le quitaron su noticiero en la radio; ¿qué pasó, por qué se dio esa situación?, pues yo creo que fue porque al Estado, o mejor dicho a los usurpadores del poder en México, lo asusto sobremanera la forma en que la cachetona se conducía, ella representaba un foco rojo o un incendio que debía ser apagado (reprimido). A fecal, a su corte y a su cohorte los aterrorizó la manera en la que la Aristegui utilizaba su lucidez y la forma en la que hacía participe de ella a la sociedad o al menos a su audiencia, que dicho sea de paso era bastante amplia.

Si bien ella sigue con un programa de entrevistas en la tv en cnn, espero que pronto regrese a la radio, porque en verdad hace mucha falta.

Ahora me voy a referir a las patologías mentales, a cualquiera, ninguna en especifico. El caso es parecido al de la lucidez. Cuando encontramos a alguien que padece alguna patología, pero que es capaz de controlarla, de manejarla y tal vez hasta de aprovecharla para su beneficio, inmediatamente pensamos que esa persona esta más enferma de lo que parece, pensamos que nos quiere manipular, que lo que nos muestra en su discurso y los resultados que obtuvo en las pruebas psicométricas no es real, que nos esta tratando de presentar a su “yo” ideal, que se esta reprimiendo, que se esta sublimando, que esta racionalizando, que no solo es un neurótico más sino que también es una persona insegura y dependiente, o bien que no respeta jerarquías ni sigue instrucciones, o tal vez que es poseedora de un alto grado de inmadurez emocional, y una sarta de babosadas más.

A mi me llegó a pasar eso, algunas veces encontré gente con un grado de salud mental mayor al “aceptado”, y me dedique; con minuciosidad (tratando de jugar al yerbero y al curandero mental y mostrándome como un maldito testaferro de intereses ajenos), a buscar indicadores que me mostraran su nivel real de patología, y sí los encontré, o mejor dicho creí encontrarlos, pero en realidad lo único que encontré, de lo único que me di cuenta fue de mi grado de estupidez, de mi irracionalidad, de mi miedo a relacionarme con gente mentalmente más sana que yo.

Cuando logre ese insight, presenté a esos candidatos, dije que le podrían ser de gran utilidad a la empresa, utilice como argumento la lucidez y la salud mental de esa gente; lo único que no tomé en cuenta fue que la empresa en la que me prostituyo es una empresa “normal”, y por esa razón a los “normales” gerentes les dio miedo contratar a gente lúcida y sana.

A la fecha sigo haciendo eso, me empeño en buscar gente lúcida y con un grado de salud mental mayor al promedio, a todos los que encuentro los presento como candidatos, en muchas ocasiones no los contratan, pero me divierte poner en jaque a los gerentes y demostrarles que son unos tontos, mediocres y miedosos, y a la vez intento demostrarle a la empresa que está cometiendo un pecado que debería ser capital: La Idiotez.

A una persona que utiliza su libertad para ser lucida la tachamos de, en el mejor de los casos, de no apegarse a las reglas, y en los peores casos de grillera y mala persona; exactamente lo mismo sucede con una persona que tiene un grado de salud mental mayor al de los demás, de esa persona decimos que no se apega a las reglas o que hace lo que se le da la gana. Justamente en eso radica mi hastío entre la lucidez y la contradicción, ¿por qué una persona lucida o mentalmente más sana debe estar fuera de lugar?. Para responder eso hay que hablar nuevamente de represión; cuando somos niños nos enseñan; nuestros padres o en su ausencia la gente encargada de nuestro cuidado, a “comportarnos”, y el mensaje básico, el que entendemos cuando somos niños es “si te portas bien te voy a querer más”, pero ¿qué es portarse bien?, pues portarse bien principalmente es obedecer (respetar, no hacer berrinches, conformarse, hacer lo que los “grandes” esperan o quieren que hagamos); cuando somos niños todos esos mensajes que nos mandan nuestros padres significan “si te callas, si obedeces, si haces lo que yo te digo (lo que yo quiero) te voy a querer más”. Incluso, en muchas ocasiones cuando un niño se enferma es cuando más atención le ponen sus padres, cuando más lo abrazan, cuando más lo apapachan, cuando más se preocupan por él y cuando más lo consienten, en esos momentos el mensaje es “si me enfermo o me muestro vulnerable mis papás me van a poner más atención”.

Por lo que acabo de decir, supongo que cuando una persona es lúcida y mentalmente más sana, la sociedad entiende que dicha persona proviene de una familia carente de valores y que no se le formó dentro de lo “normalmente aceptado”, que la familia de esa persona no la enseñó a ser dependiente ni a mostrarse débil, y por lo tanto esa persona lúcida y mentalmente más sana se encuentra fuera de la normalidad.

Pero lo normal debería ser lo que la sociedad entiende por anormal, debemos formar a nuestros hijos no con valores morales, solo se los debemos de enseñar para que ellos los elijan, los debemos de alentar a que prueben, a que conozcan, a que investiguen, a que satisfagan su curiosidad infinita, debemos de enseñarlos a no ser dependientes de nosotros, debemos enseñarlos a tomar decisiones y hacerlos sentir que si ellos son libres de esa dependencia, que si tienen el valor de tomar sus propias decisiones (acertadas o no) van a tener un valor humano mayor y que por lo tanto nosotros y la sociedad los vamos a respetar y a necesitar más. No debemos ponerles palomitas o tachecitos, en fin, debemos darles todas las herramientas, enseñarlos a usarlas; durante un tiempo supervisar que en verdad las hayan aprendido a usar y luego dejarlos que se den en la madre solitos…

… por supuesto también siempre debemos estar cerca porque indudablemente les vamos a dar la mano cuando necesiten levantarse, pero en cuanto se pongan de pie otra vez los debemos soltar. También es muy importante que nuestra estructura familiar sea sólida y que nuestros hijos sepan, pero sobre todo sientan que los amamos.

Eso es lo que debería de ser normal, pero desafortunadamente la sociedad, por conducto de los padres y madres enseña a los niños a ser inútiles, dependientes, inseguros y miedosos; es una forma de mantenernos controlados, alineados y por siempre neuróticos y frustrados (enfermos y carentes de lucidez).

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El Aparecido de la Plaza Mayor La Antigua Penitenciaría de México

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