Plaza Manuel Tolsá

01/09/2008 at 7:42 1 comentario

Manuel Tolsá y el famoso Caballito

Manuel Tolsá y el famoso Caballito

Primero la ubicación: Tacuba, entre Marconi y Xiconténcatl.

A partir de la construcción del Palacio de Comunicaciones, hoy MUNAL, se formó uno de los lugares más bellos de la ciudad: la Plaza Manuel Tolsá.

En cuanto al espacio, en 1943, el ingeniero Carlos Alonso propuso el acondicionamiento para hacer una verdadera plaza, mejorando la fachada oriente del Palacio de Comunicaciones. En ese entonces todavía no llevaba el nombre actual, y la plaza era un espacio ajardinado con una que otra palmera.

Lleva esa nombre en honor al arquitecto y escultor que construyó el Palacio de Minería y la estatua ecuestre de Carlos IV, mejor conocida como “El Caballito”, que trotó a lo largo y ancho del Centro Histórico antes de llegar a éste lugar.

A la muerte del rey Carlos III de España, el 14 de Diciembre de 1788, fue proclamado como su heredero y sucesor Carlos IV. El Maestro Mayor de Obras de la Ciudad de México, Ignacio Castera, y el teniente corregidor Bernardo Bonabia propusieron al virrey, conde de Revillagigedo, rendir homenaje a los dos monarcas con sendas estatuas ecuestres que se colocarían en ambas esquinas de la Catedral metropolitana. Por falta de fondos solo la estatua de Carlos IV se pudo construir; pero en madera, aunque se colocó en un pedestal de mármol, rodeado por una verja en la esquina de Seminario y la calle de Moneda. Esa primera obra fue hecha por Santiago Sandoval, cacique indígena del barrio de Tlatelolco, y no duró mucho, pues el medio ambiente la destruyó por completo.

En 1790, el nuevo virrey, Miguel de le Grúa Salamanca, marqués de Branciforte, fue acusado de una serie de actos de corrupción que enfurecieron a Carlos IV y, para congraciarse con él, propuso realizar una estatua ecuestre que colocaría en la Plaza Mayor. El rey aceptó y nombró a Maule Tolsá coordinador de la obra y a Juan Antonio González Velázquez, director de la Academia de San Carlos, encargado de realizar los planos de alzado de la planta, balaustrada, rejas y adornos. Para conseguir los fondos se realizaron varias corridas de toros y así se consiguieron 50 mil pesos, cantidad que sobrepasó los 18,700 pesos necesarios para cubrir el total del proyecto. Sin embargo, “El Caballito” tardó en realizarse, incluso, hubo varias inauguraciones falsas: la primera piedra del monumento fue colocada por propia mano del virrey  el 18 de Julio de 1796, con gran solemnidad y pompa. El base del pedestal, que era lo único que había, se puso una caja de plomo que contenía otra más pequeña de cristal con “Las Guías del Forastero” de Madrid y México. El 9 de Diciembre de ese mismo año, se develó la estatua provisional hecha de madera y estuco, recubierta con hoja de oro. La celebración duró tres días y hubo salvas de artillería, repique de campanas y tres mil monedas de plata y bronce que el virrey, la virreina y el Regente de la Real Audiencia arrojaron desde los balcones para gusto del público.

Terminada la fiesta, Tolsá continuó el trabajo, teniendo como modelo un caballo poblano llamado “Tambor”. El inmenso molde quedó listo para su vaciado en bronce, pero el metal de la fundición aún no estaba completo, por lo que Tolsá y su equipo tuvieron que esperar tres años. El 2 de Agosto de 1802, comenzaron los preparativos. Dos días después, el metal convertido en masa líquida e incandescente fue vaciado en el molde. T cinco días más tarde la pieza se había enfriado.

Cuatro días duró el transporte de la enorme escultura de bronce (mide 4.88 metros de altura, 1.78 de ancho y 5.40 de largo, pesa 6 toneladas) hasta la Plaza Mayor. El día de la inauguración, Tolsá fue víctima de de la maledicencia de la Güera Rodríguez; es decir María Ignacia Rodríguez de Velasco, pues cuando develó la estatua, lo acusó de ser un pésimo anatomista, pues “hasta el más inpreparado castrador de gatos” sabía que hay desigualdad en las partes íntimas de de todos los machos (incluidos los hombres) y el corcel donde esta sentado Carlos IV, se encuentra perfectamente equilibrado. Pero solo la Güera, que tantos amantes tuvo, fue capaz de notar tal defecto.

Al triunfo de la Guerra de Independencia, cuando entró a la ciudad el Ejercito Trigarante encabezado por Iturbide la estatua permaneció oculta dentro de un enorme cajón de madera pintado de azul, hasta después de la coronación.

Guadalupe Victoria, primer presidente de la República, consideró un insulto la existencia de la estatua, y propuso fundirla, pero Lucas Alamán lo impidió. En Mayo de 1823, el Ayuntamiento decidió transportar El Caballito al claustro de la Universidad, situada entonces junto al Mercado del Volador. Ahí permaneció quince años hasta que Mariano Arista decidió embellecer el Paseo de Bucareli, que estaba entonces en remodelación y Carlos IV fue a parar a la glorieta del cruce con Reforma en Septiembre de 1852, ahí estuvo hasta Mayo de 1979, año en que El Caballito fue llevado al ligar donde hoy se encuentra.

Regresando a la Plaza Tolsá. En el lado poniente, justo a un lado del MUNAL, puede verse uno de los edificios más típicamente porfirianos, el Marconi, construido entre 1908 y 1909 por el ingeniero militar José Espinosa y Rondera. De arquitectura afrancesada, se puede decir que es parte de un conjunto que abraca casi toda la manzana.

Hacia el lado oriente de la Plaza, se encuentra uno de los mejores restaurantes del Centro Histórico. Hacia 1676, en los predios donde se encuentra la Cámara de Senadores, existía el Hospital de San Andrés, llamado así porque los fondos para su construcción fueron proporcionados por el capitán Andrés de Tapia. En un predio contiguo, los padres filipenses construyeron una casa de ejercicios en 1751 llamada “Ara Coeli”. A principios del siglo XX, parte del hospital de San Andrés fue demolido para construir el Palacio de Comunicaciones (actualmente MUNAL), pero la casa de ejercicios se salvó y ahí se encuentra el restaurante.

 

La Plaza Tolsá, al fondo se puede ver la antigua casa de ejercicios hoy restaurante

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El Museo Nacional de Arte Segundo Informe de Gobierno

1 comentario Add your own

  • 1. ivan herrera pavia  |  19/12/2010 en 12:39

    ooooooooooooooooorales

    Responder

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