El Museo Nacional de Arte

01/09/2008 at 7:41 Deja un comentario

El Hospital de San Andrés

El Hospital de San Andrés, demolido para construir el Palacio de Comunicaciones

La imagen es de un periodico de los años 20´s

La imagen es de un periodico de los años 20´s

 

 

 

En los años 40´s

En los años 40´s

 

 

 

Primero la ubicación: Tacuba #·8

El arquitecto italiano Silvio Contri fue el encargado de planear el Palacio de Comunicaciones y obras Públicas, hoy Museo Nacional de Arte. Este edificio es un tanto cuanto ecléctico y en su construcción colaboraron manos expertas de Florencia, Milán y Nueva York. La decoración general, la pintura, la pintura y los ornamentos de piedra, madera y hierro, corrieron a cargo de la prestigiosa familia florentina Coppedè, quienes en cada detalle, como los plafones y sus pinturas, las lámparas y el diseño de la herrería, muestran ese delicado equilibrio donde el lujo esta hermanado con el gusto. Los tragaluces son un trabajo de la casa Milinken Bros, de Nueva York y los elevadores, no menos funcionales y elegantes, son de la Officini Meccaniche de Milán.

El Vestíbulo: El techo esta sostenido por columnas con apariencia de cantera, aunque en realidad se trata de un buen disfraz de cartón-piedra utilizado para disimular la estructura metálica del edificio. Las paredes están decoradas con discos de cerámica rodeados con guirnaldas de laurel. Algunos ostentan el escudo nacional, otros la cara de un león o un gorro frigio con la leyenda “Libertas” Así mismo, hay una seria de sentencias propias del porfiriato que buscaban reflejar la dirección del gobierno: “Ubi labor ubi user (donde hay trabajo hay abundancia), Ars et labor ( arte y trabajo). También están el nombre del arquitecto y las fechas de construcción: Arquitecto Silvio Contri. A.D. MCMIV-MCMXI.

La Escalera: Contri realizó una escalera sobre el patio, en un medio cilindro y abierta a la vista gracias a sus tres bloques de ventanales que terminan en arco. Esta escalera de mármol posee un doble arranque que se unifica en los descansos. El barandal es de bronce e inicia en la planta baja con un par de leones guardianes, sobre los que se levantan los candelabros de cinco luces diseñados por Gino Coppedè. La escalera está coronada, en el último descanso, por la pintura “La Alegoría de la Paz”, fue traída de Italia y mide casi diez metros de largo por cuatro de alto. Vestida de blanco, en el centro de la obra, se encuentra Minerva sosteniendo en las manos una corona de laurel y una rama de olivo, símbolos de la victoria y de la paz. A su alrededor, se encuentran la Justicia, Mercurio, el mensajero de los dioses; y una mujer que porta el cuerno de la abundancia dejando caer los frutos de la paz. En el extremo derecho, se halla un campesino que  era la tierra, en señal de que solo en la paz puede darse el progreso.

El Patio de los Leones: Es un espacio rectangular de 36 por 19 metros. Cuando el edificio el Palacio de Comunicaciones, a éste patio llegaban los mensajeros de telégrafos con sus bicicletas. El patio está proyectado para brindar luz y ventilación a las galerías que lo circundan. Al fondo, tiene una escalera de servicio flanqueada por dos enormes leones, uno dormido y otro atento, copias fieles de las obras realizadas por Antonio Canova a finales del siglo XVIII para el museo del papa clemente XIII que se encuentra en la biblioteca de San Pedro en Roma.

El Salón de Recepciones: Se encuentra el centro del segundo piso, donde desemboca la escalera monumental: durante una época, aquí estuvo el Archivo General de la Nación conocido como “de las Constituciones”, pues allí estuvieron en exhibición los originales de las Constituciones de 1824, 1957 y 1917, así como el Acta de Independencia. Está decorado con una hermosa serie de plafones. La pintura central representa a Edilizia, que significa “la construcción”; sostiene sobre sus piernas el plano de un edificio sobre el que apoya un compás. Sobre la cabeza de ésta matrona, hay otras figuras que representan a la escultura, una mujer que sostiene sobre su mano una figura; la Pintura, que lleva paleta y pinceles; la Arquitectura que sostiene una escuadra y una plomada; un hombre que tiene entre sus manos un engrane y representa a la Mecánica; después viene la Telefonía; junto a ella está Aracné que teje una telaraña, símbolo de las comunicaciones; Mercurio, dios de la comunicación y el comercio, y sobre él se encuentra una mujer que representa la República Mexicana y la acompaña otra dama que carga una bandera. Esta pintura de nombre El Progreso, está rodeada por cuatro más pequeñas que representan a la Justicia, la Riqueza, La fuerza y la Sabiduría. En los arcos de cada una de las puertas, se pueden ver representaciones del Arte, la Ciencia, la Libertad, la Historia y el Trabajo, sin cuya influencia no sería posible el progreso.

La Sala de Telégrafos: Ubicada en el ala oriente del Palacio, también tiene plafones decorados. Los dos primeros representan a América y Europa. América sostiene una cinta con caracteres Morse, y a su alrededor se ven un puente de hierro, postes telegráficos y un engrane, símbolos inequívocos del progreso. En la parte note, se encuentra Europa, que sostiene en su mano un libro que lleva por título La Historia. A su alrededor, niños desnudos juegan con un audífono y un hilo telegráfico. En plafón central “La Telegrafía”, muestra a Atenea midiendo el globo terráqueo; sobre ella, una figura masculina lleva el fuego de la victoria y lo acompañan dos mujeres, la primera anuncia las buenas nuevas con una trompeta y la otra lleva una rama de laurel, símbolo de Apolo y del triunfo a la vez. En el extremo contrario de éste plafón, se encuentran diez mujeres enlazadas que representan las ondas hertzianas.

El Museo Nacional de Arte cuenta con una de las colecciones pictóricas y escultóricas más importantes del país. Su acervo va desde la pintura religiosa de los siglos XVI, XVII y XVIII, de autores como Baltasar Echave, Andrés de la Concha, José Juárez, Juan Correa y Cristóbal de Villalpando, entre otros. Aunque, el siglo XIX y el XX son de lo mejor que tiene el Museo, por un lado Pelegrín Clavé, Juan Cordero, José María Velasco y Joaquín Clausell representan el cenit de esa época; y por otro, nadie que quiera conocer el siglo XX mexicano puede evitar ver los Diego Rivera, Alfaro Sequeiros, José Clemente Orozco, Julio Ruelas, Saturnino Herrán, y el Dr. Atl

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El Palacio de Minería Plaza Manuel Tolsá

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