Pensamientos Extraños, Sexta Parte

18/08/2008 at 13:47 Deja un comentario

…Pero si de represión hablamos, es justo e importante mencionar que ésta es uno de los principales instrumentos de la sociedad; todos estamos en contra de la represión, pero todos la asumimos e incluso la practicamos ya sea con los demás o con nosotros mismos.

¿Cuántos de nosotros hemos sido reprimidos, cuántos represores?, ¡¡todos, todos en algún momento!!. El represor (que por lo general no tiene razón y por eso reprime) busca obtener un fin, ya sea hacer sentir su fuerza, infundir miedo, legitimarse en el poder, modificar “para bien” la conducta de la sociedad, educar a u hijo, etc.; y a través de la represión es como lo trata de conseguir. El represor trata de impedir la manifestación de un impulso; pero por lo general el represor es tan irracional que utiliza la violencia, ya sea psicológica o física para llevar a cabo el acto de reprimir. Pero ¿por qué utilizar la violencia?, ¿acaso no tenemos argumentos?, ¿acaso estamos tan cansados que preferimos el camino más corto y en apariencia más fácil?; es más fácil castigar que enseñar; pero bien sabemos que al reprimir solo generamos más rebeldía y entonces se crea un circulo vicioso y al final del día estamos peor, pero no entendemos que gran parte de la problemática que ha escapado de nuestras manos es culpa nuestra, nosotros la hemos generado.

Todo castigo implica represión, pero no todo castigo debe ser irracional, lo interesante del punto está en aplicar correctivos no castigos; un castigo es simplemente un generador de culpa y de rebeldía, un correctivo no genera ni rebeldía ni culpa y sirve para dejar al corregido un buen aprendizaje, y por supuesto la palabra correctivo implica modificación, se supondría que positiva, de la conducta o el impulso reprimido. Si se pudiera manejar de esa forma, mejor dicho, si lo logramos manejar de esa forma, los represores dejaríamos de serlo y nos convertiríamos en instrumentos para que los demás obtuvieran sabiduría y madurez.

Pero la cosa se pone aún más jodida cuando el temor a la represión externa provoca que nos auto-reprimamos; por ejemplo en el trabajo, ¿cuantas cosas nos callamos por temor a perderlo?, ¿cuántas veces actuamos en contra de nuestros principios por temor a ser reprimidos?, eso sí que está jodido porque poco a poco perdemos nuestra dignidad, y nuestras conciencias se transforman en instrumentos que otros utilizan para lograr sus fines. Y si perdemos nuestra conciencia y nuestra dignidad estamos a punto de perdernos a nosotros mismos.

Mi trabajo me ha permitido conocer a mucha gente, o mejor dicho, saber de la existencia de mucha gente; y puedo decir que es realmente triste como la gran mayoría de esas personas están dispuestas a dejarse reprimir, a sacrificar su experiencia, su nivel académico y hasta de intercambiar su conciencia y su dignidad por una posición en una empresa, lo anterior sin mostrar el más mínimo interés por lo que la empresa o el patrón hará en un futuro con su persona, con su calidad de gente, ni con su don humano; la gran mayoría ha estado dispuesta a prostituir su conciencia y su dignidad a cambio de una meta, una meta que seguramente la empresa ya había predefinido para esa persona aún antes de que ingresara al empleo, y en muchos casos ese objetivo dista mucho de ser igual al que la persona tenía, pero ya sobre la marcha lo termina aceptando y, entonces su meta es conservar el empleo aún a costa de dejarse reprimir y de bogar en contra de sus propias convicciones.

No se cómo, pero de alguna manera ahora me encuentro escribiendo acerca del trabajo, más específicamente del trabajo en una empresa. Las empresas son como un microcosmos, como un muestrario en el que se encuentra representada toda la fauna social, podemos encontrar al sabelotodo, al simulador, al haragán, al vale madres, al trabajador, al acaparador de atención, al mandón, al bonachón, al que nada quiere dar pero espera recibir todo, al que quiere comerse al mundo, al relajiento, al serio, a la coqueta, al chismoso, y una larga sucesión de etcéteras.

Quiero referirme al chismoso, ese ente que se dedica a distorsionar o a inventar la información, a esparcir rumores con los que en muchos casos solo pretende difamar a las personas y desestabilizar las situaciones (aún las más sencillas las vuelven complejas) en busca de su propia conveniencia.

El chismoso es un manipulador por excelencia, es histérico, es un enfermo que suele responder con exageración a los estímulos que recibe. Los chismosos pueden ser dueños de su propia estupidez, o bien, ser aún más entupidos porque responden al interés de alguien más.

Por lo general el chismoso, el que busca difamar y desestabilizar es un vil mitómano tarado, es alguien que se pone a inventar cosas sin tener en cuenta que en algún momento va a ser descubierto, y cuando esto sucede, su inmadurez solo le da la posibilidad de defenderse a través de la negación de sus actos.

Normalmente los chismosos se ganan la confianza de sus compañeros y de sus superiores, son barberos y aparentan ser seres dueños de una discreción a prueba de balas, así es como se procuran la información que después utilizarán en su propio beneficio; y cuidado, mucho cuidado, porque cuando alguien cae de su gracia se tiran contra esa persona con toda su enfermiza y virulenta lengua hablando pestes de él y fingiéndose víctimas. Los chismosos pueden pasar desapercibidos durante mucho tiempo y eso les da confianza para seguir con sus andanzas, pero como dije, nunca piensan en que van a ser descubiertos, por eso cuando alguien se da cuenta de sus malos manejos de la información y de sus manipulaciones y son confrontados, suelen experimentar una caída muy fuerte, y después de defenderse negando los hechos es probable que lleguen a odiar y a tratar de desacreditar a toda costa a quien los descubrió y confrontó.

Definitivamente la convivencia laboral es difícil, pero se vuelve aún más complicada cuando un chismoso esta inserto dentro del grupo de trabajo

¿Por qué los chismosos son chismosos?, eso no lo se, pero imagino que son gente insegura, fantasiosa, carente de afecto y con cierta necesidad de poder, tal vez provengan de familias disfuncionales. Imagino que los chismosos se sienten poderosos al poseer y manipular la información, también supongo que al dar a conocer esa información (que ellos creen que es privilegiada) y manipular a la gente pueden sentirse aceptados y queridos por el circulo social, o tal vez ese manejo amañado que hacen de la información los vuelve más valiosos para ellos mismos…

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El Nacional Monte de Piedad Plaza del Empedradillo

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