Pensamientos Extraños, Segunda Parte

28/07/2008 at 9:35 Deja un comentario

…Desde hace tiempo traigo una tonadita en la cabeza, y no es precisamente el “tiruri tata” que solía silbar Gaulterio Malatesta; es más, ahora que lo pienso no estoy seguro de que sea una tonada musical, tal vez sea un pensamiento o una frase, aunque sí, sí es una tonada musical, porque tanto los pensamientos así como las frases tienen ritmo, cadencia, matices, vienen acompasados o sincopados, involucran un sentimiento, son panorámicos, a color y en blanco y negro, los pensamientos y las frases son viajes mentales, y eso también es la música, un viaje mental en el que recorres amplios paisajes y puedes llegar a la parte más sublime, más ridícula, más feliz, más creativa o más opaca de tu mente, exactamente eso mismo sucede cuando piensas y cuando tratas de elaborar la frase acertada, esa con la que puedes llegar a ser odiado, felicitado o ridiculizado en algún momento. La tonadita esa es algo parecido a un “tan tan tatata, tip tap top” y va acompañada de eso que decían los Rollin´ “atrapa tus sueños antes de que se esfumen, encuentra tus sueños antes de que pierdas tu mente”.

Es interesante, ¿cómo atrapas un sueño?, ¿con una red para atrapar mariposas, con una caña de pescar, con una trampa?, y ¿qué sueños hay que atrapar?, ¿los propios?, pero si son sueños propios ¿por qué hay que atraparlos?, si son propios ya los tenemos, son de nuestra propiedad y por lo tanto no hay que atraparlos; eso me lleva a pensar que los sueños que hay que atrapar, y por supuesto los que podemos atrapar son sueños ajenos.

Como sabemos los sueños son las manifestaciones de los miedos, los deseos (buenos y oscuros) y hasta de las patologías del soñador; entonces, a ver, ¿a quién en sus cinco sentidos, en el pleno uso de sus facultades mentales le gustaría desvelar ante él mismo sus propios miedos y sus propias patologías?; es más, ¿quién querría atrapar para si mismo las manifestaciones oníricas de los demonios de alguien más?, ¿apoco la sociedad es tan consumista, esta tan jodida y carente de valores que hasta necesitamos consumir y aspirar a poseer (o padecer) las patologías de los otros?, sería tanto como decir: la bulimia o la depresión están de moda, por lo tanto para estar “in” (“inbecil”) me voy a volver bulímico o voy a inducirme una depresión. Si encontramos esos sueños definitivamente perderíamos nuestra mente para siempre. Aunque en cierto sentido ya la hemos perdido, o mejor dicho los políticos y los medios de comunicación nos la están robando, pero otra vez nosotros somos los culpables por dejarnos enajenar.

Por dejarnos enajenar con las falsedades que nos han dicho desde siempre. Si que somos tontos, porque cuando se presenta una opción real de cambio, no se si para mejorar, pero si estoy seguro de que un cambio importante se hubiera dado en el país, qué pasó, los miedosos, los mediocres, los “inbeciles” que aspiran a algo que jamás van a conseguir, esa “vegetalgente” que lo único que hace es comer, dormir y defecar, esos entupidos que no saben para que sirve el cerebro, todos esos que apenas y se dan cuenta de que están vivos se dejaron envolver por una pandilla, por una banda de ladrones (entiéndase los dueños de los grandes capitales), y por ellos, por esos que no merecen ser llamados Mexicanos fracasó un intento real de darle un giro a la vida y a la historia del País. Ahora sí ya somos una Nación oficialmente “fecalizada”.

 

Después de lo anterior, no me queda más que retomar el tema de la depresión; ¿qué es la depresión?, pues la depresión es una tristeza profunda, una tristeza extrema. Sí, ya se que existen criterios para diagnosticarla, pero también hay que pensar que cada persona es diferente, cada quien tiene su propio umbral y su propia historia emocional; una tristeza que para una persona puede ser profunda (depresión) para alguien más puede ser un simple escollo que libra con facilidad; por eso, para atrevernos a afirmar o a etiquetar a alguien de deprimido hay que tomar como única referencia a esa persona en particular.

Bueno, la cosa es que en algún momento de nuestra vida todos nos deprimimos; y yo creo que para poder superar esos momentos de tristeza profunda debemos de procurar caer hasta lo más profundo de ella, luego sudarla, sufrirla, comerla, defecarla; cuando estamos deprimidos esa tristeza extrema debe sacarle sangre y llagas a nuestra estructura psíquica; y por fin, una vez que la hemos llevado hasta ese extremo debemos volvernos bulímicos y vomitarla, solo así nos desharemos de ella, creo que todo ese proceso va a ayudar no solo a librarnos de la depresión; sino también ayudará a que nuestra psíque madure y se vuelva más resistente.

Lo anterior, si así se quiere ver, puede resultar en la sugerencia de un sádico para un masoquista. ¿Y apoco no?, todos absolutamente todos en ciertos momentos somos o sádicos o masoquistas, y si no, pues ¡¡el que este libre de patología que lance el primer diagnóstico!!…

 

 

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