El Castillo de Chapultepec

06/10/2008 at 8:34 14 comentarios

Chapultepec en los tiempos de Maximiliano, se alcanza a ver un poco el castillo

Chapultepec en los tiempos de Maximiliano, se alcanza a ver un poco el castillo

 

 
 
 

 

 

 

Imagen de 1904

Imagen de 1904

 

 

 

Cuando era residencia presidencial

Cuando era residencia presidencial

 

 

 

Según se, esta imagen esta tomada frente a donde hoy está el monumento a los Niños Héroes

Según se, esta imagen esta tomada frente a donde hoy está el monumento a los Niños Héroes

 

 

 

En los años 30`s

En los años 30`s

 

 

 

Salón de Acuerdos, años 20`s ó 30`s

Salón de Acuerdos, años 20`s ó 30`s

 

 

 

En los 30`s

En los 30`s

 

 

 

No se de que año es, pero comparen con la imegen anterior

No se de que año es, pero comparen con la imegen anterior

 

 

 

Los edificios que conocemos como el Castillo de Chapultepec y el Alcázar, fueron construidos por  muchos obreros, artesanos y presos de la Cárcel de la Acordada, Se utilizó piedra de chiluca, viguerías de cedro y otras maderas preciosas.

Hacia Diciembre de 1783, se terminó el desmonte del terreno, tarea que llevó a cabo el arquitecto Agustín Mascaró, sobre una obra proyectada por el ingeniero y coronel Francisco Bambiteli. Para 1784, sólo se había levantado un muro alrededor del jardín, donde está actualmente el Alcázar.

La iniciativa de estos trabajos fue del virrey Matías de Gálvez, quien murió prematuramente en 1784, por lo que loe correspondió a su hijo don Bernardo ver terminado el alzado del primer edificio. Los fondos para la construcción de este inmueble salieron de docenas de corridas de toros realizadas en la Plaza Mayor.

Era de dos pisos, con habitaciones para el virrey y su servidumbre, habitaciones para los huéspedes, cocina y servicios.

El segundo conde de Revillagigedo, en 1792, pensó convertir al caserón de Chapultepec en sede del Archivo General de Reino de la Nueva España. El proyecto no se llevó a cabo, por lo que el sitio fue comprado por el Ayuntamiento de la Ciudad de México.

A principios del siglo XIX, el edificio fue desmantelado. Se le quitaron las ventanas, las puertas y las herrerías y fueron vendidas por la Real Hacienda. Un fuerte temblor en 1819 causó más deterioros. La edificación se encontraba en total abandono, cuando, en 1833 se dispuso que se convirtiera en albergue de los jóvenes cadetes del Colegio Militar. Sin embargo, el proyecto tardó mucho tiempo en realizarse, no fue hasta 1841 cuando el arquitecto Joaquín Velázquez inició las obras de remodelación para albergar al Colegio. Dentro de estos cambios, se construyó el torreón circular conocido como “El Caballero Alto”, nombre que se otorga a las torres de observación en las edificaciones militares.

El Colegio Militar comenzó a funcionar en 1843. No pasó mucho tiempo antes de que esta fortaleza fuera puesta a prueba con la invasión norteamericana y las batallas del 12 y 13 de Septiembre de 1847, y aunque se había fortalecido y reforzado la defensa del Castillo, éste no resistió el insistente bombardeo y sufrió grandes y muy graves daños.

Las instalaciones estuvieron en manos del Colegio hasta 1859, cuando el general Miguel Miramón, quien había participado en la heroica defensa del Castillo, ordenó la construcción de nuevas habitaciones para residir en ellas. Miramón, quien llegó a la presidencia a los 28 años de edad, fue el primer mandatario que vivió en el Castillo.

En 1864, este lugar fue elegido como residencia de Maximiliano y Carlota. Lo llamaron de modo oficial Palacio Imperial de Chapultepec y Miravalle, éste ultimo nombre en honor de su querido castillo de Miramar. Inmediatamente se iniciaron las obras de rescate y adaptación a sus nuevas funciones.

Fue el arquitecto mexicano Ramón Rodríguez Arangoity el encargado de la remodelación y fue auxiliado por el ingeniero Eleuterio Méndez. Se sembraron jardines, se construyó una rampa con alumbrado para llegar al Castillo desde el Paseo del Emperador (hoy Paseo de la Reforma); así mismo, llegaron de París, Italia y Viena el mobiliario y los objetos decorativos para el palacio.

La arcada neoclásica del astillo data de 1866.

Maximiliano llamó al artista Santiago Rabel para que pintara Las Bacantes en las paredes que rodean al Caballero Alto.

Después de terminado el segundo imperio, en la azotea del Caballero Alto, se dispuso un observatorio astronómico, meteorológico y magnético, esto fue en 1878. Este observatorio, impulsado por Vicente Riva Palacio, constaba de una cúpula de acero y madera que protegía los instrumentos científicos, además de una biblioteca y una oficina de telégrafos. Estuvo en servicio hasta 1883.

Cuando Porfirio Díaz llegó poder, el Castillo volvió ser cede del Colegio Militar, y se renovaron algunos espacios para convertirse en las habitaciones, separadas, del presidente y su esposa, Carmen Romero Rubio, quien con el mismo entusiasmo dispendioso de Carlota, se dedicó alegremente a decorar el Castillo al gusto francés que tanto admiraba. Gracias a ella, se renovó el comedor, se le dio un nuevo giro al Salón de los Embajadores; y se construyó el pasillo de los hermosos vitrales, construidos en 1900 por la compañía Champigneulle Fills de París, quienes elaboraron cuatro figuras femeninas, cargándolas con los atributos de la naturaleza, la caza y la agricultura. En su etapa porfiriana, el Castillo tuvo sus dos primeros elevadores, uno hidráulico para subir desde el pie del cerro y otro eléctrico para el servicio interno. Su instalación telegráfica sirvió para hacer la primera llamada telefónica que se hizo en México.

Más tarde fue habitado, sucesivamente, por Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, quien quito el Colegio Militar en 1917 y propuso crear el Museo del Imperio, para lo cual se llevaron piezas que estaban tanto en Palacio Nacional, así como en el antiguo Museo Nacional; la exhibición pudo ser vista a partir de 1822. Luego llegó Álvaro Obregón, quien añadió las instalaciones que alguna vez albergaran al Ministerio de Fomento; por ese tiempo se instalaron las pérgolas, el espejo de agua, la fuente del chapulín de Luís Albarrán y el primer monumento a los Niños Héroes. El diseño de la portada le fue encargado al arquitecto Antonio Rivas Mercado, quien además construyó la famosa escalera conocida como de los Leones, donde hoy pueden verse varios murales, entre ellos El Sacrificio de los Niños Héroes, donde se ve cayendo a un niño envuelto en jirones de lo que se supone es la Bandera Nacional, la obra es de 1970 y fue pintada por Gabriel Flores García.

Otros inquilinos del Castillo fueron Plutarco Elías Calles, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo Rodríguez, quines no hicieron cambios sustanciales y, en 1939, el presidente en turno, Lázaro Cárdenas, por medio de un decreto, convirtió el histórico Castillo de Chapultepec en sede del Museo Nacional de Historia.

Las primeras piezas para este museo fueron traídas desde el antiguo Museo Nacional, que se encontraba en la calle de Moneda, hoy aquel edificio alberga al Museo Nacional de las Culturas. En 1940, se decretó que el Alcázar, la sección oriente y el jardín del Castillo debían conservar su aspecto residencial, para ilustrar las formas de vida de quienes habitaron el palacio.

Finalmente, el 27 de Septiembre de 1944, el Museo Nacional de Historia abrió sus puertas.

El Alcázar: Esta dividido en planta baja y alta. La planta baja inicia con el Salón de los Carruajes, donde se encuentra al de Maximiliano y Carlota, en la parte se puede ver el escudo imperial. Este escudo está repetido a lo largo de todo el Alcázar; en el papel tapiz, en los jarrones, en las camas.

A un costado está la austera calesa de Don Benito Juárez, que fue algo así como su residencia ambulante durante toda la intervención francesa, pues como sabemos, vivió perseguido; allí durmió, vivió y pensó sus mejores estrategias para vencer al “empeorador” Maximiliano.

Frente a la calesa se encuentra otro carruaje usado por Maximiliano para diario; después lo usó Juárez también de diario.

Luego se entra a una serie de habitaciones que dan idea del lujo en el que vivían Carlota y Max: una sala de lectura, un salón de juegos, llamado así porque en los tapices se ven personajes jugando trompo, balero, tenis y bádminton; un salón fumador para los negocios; un salón comedor que no pertenece a la época del segundo imperio, sino a la del presidente Manuel González; un ante comedor, que originalmente era la cocina; el salón de los gobelinos; un salón de té –la respuesta femenina al salón fumador-. La recamara de Carlota con muebles que tienen incrustaciones de carey y aplicaciones de bronce (estos muebles fueron en realidad adquiridos por el presidente Manuel González, solo la cama de latón perteneció a la emperatriz). Después se puede encontrar el gabinete de aseo, que es conocido como la tina de Carlota, pero que tampoco era de su propiedad; esa tina fue adquirida tiempo después para darle un toque imperial al baño.

A la planta alta se sube por la escalera de los Leones. En los alrededores del caballero Alto se encuentran la recamara de Porfirio Díaz y su baño; la recamara de Carmen Romero Rubio, quien se quedó con la habitación que ocupó Carlota. También están los despachos de matrimonio Díaz-Romero; la galería de emplomados; finalmente, se entra al salón de los embajadores, una pieza decorada con yesería y espejos del escultor Epitacio Calvo, y el mobiliario importado de Francia.

El Mueso Nacional de Historia esta dividió en 17 salas en las que se recorre la historia de nuestro país desde piezas prehispánicas hasta unos monitores que reflejan los acontecimientos más importantes del siglo XX mexicano. Entre estos dos polos se encuentran objetos y retratos dignos de mención, como por ejemplo, el estandarte usado por Cortés durante la conquista, un cuadro de 1766 donde se l ve la plaza mayor de la Ciudad de México; el célebre retrato de Sor Juana Inés de la Cruz hecho por Miguel cabrera en 1750; el increíble retrato ecuestre del virrey Bernardo de Gálvez, realizado en 1786 por fray Pablo de Jesús y fray Jerónimo. Hay retratos de los Insurgentes, desde Bravo, Hidalgo, Josefa Ortiz y Morelos, hasta otros personajes que permitieron y fomentaron la Independencia como fray Servando Teresa de Mier. Hay murales que todos vimos en nuestros libros de primaria, como por ejemplo, El Retablo de la Independencia de Juan O`Gorman, Sufragio Efectivo No Reelección, también de O`Gorman; La Reforma y la Caída del Imperio de José Clemente Orozco; y el Del Porfirismo a la Revolución, de Sequeiros.

Hay que visitarlo siempre, muchas veces, es uno de mis lugares favoritos.

Una vista mas actual

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Aclaración Chapultepec

14 comentarios Add your own

  • 1. RICARDO ARELLANO  |  26/04/2009 en 10:59

    MAGNIFICO REPORTAJE TE FELICITO.

    Responder
    • 2. mikeap  |  27/04/2009 en 7:42

      Gracias por tu felicitación

      Responder
  • 3. Ana  |  29/05/2009 en 19:27

    muy buenas imágenes, gracias por ponerlas

    Responder
  • 4. fernanda  |  02/08/2009 en 13:11

    que antes se veia mas feo y hoy esta muy bonito

    Responder
  • 5. alondra vianney rodriguez  |  05/09/2009 en 12:14

    me quede facinada con la imagen de castillo de chapultepec tengo 9 anos y cuando sea grande lo voy a ir a visitar para conocer mas mi historia de mexico

    !saludos!

    ALONDRA

    Responder
  • 6. chata carmela  |  12/09/2009 en 22:41

    estupendo relato yo a mis…..muchos años no sabía todo eso gracias por ilustrarnos un poco mas con una parte de nuestra historia.

    Responder
  • 7. noemy  |  23/12/2009 en 16:44

    Soy de Merida Yuc. Y llegue de vacas al DF y va ser el primer sitio a visitar.

    saludos

    Responder
  • 8. norma  |  01/04/2010 en 20:31

    es muy interesante las imagenes ya q nos damos cuenta de la historia y de cuanto a combiado atravez de los años

    Responder
  • 9. violeta villegas garcia  |  04/04/2010 en 17:57

    hola

    Responder
  • 10. ROSA MARIA  |  05/05/2010 en 16:21

    GRACIAS POR LLENAR UN ESPACIO DE LA HISTORIA.
    MUY INTERESANTE.
    GRACIAS

    Responder
  • 11. fer somarriba  |  10/07/2010 en 10:09

    Me parece un exceente resumen, que aunque breve nos invita de manera urgente a visitar los sitios que nos dieron historia y muestran la grandeza de Mexico. FELICIDADES

    Responder
  • 12. fer somarriba  |  10/07/2010 en 10:14

    Me parece un excelente resumen, que aunque breve, nos invita de manera urgente a visitar los sitios que nos dieron historia y muestran la grandeza de Mexico. FELECIDADES

    Responder
  • 13. Gina Rodriguez  |  06/09/2010 en 9:37

    Felicidades, pero deberían de poner la referencia de las imágenes y dónde poder consultarlas, o bien cómo poder utilizarlas.

    Responder
  • 14. rachel osorio  |  15/12/2010 en 10:54

    oye que padrisimo lo que has hecho…te quedo espectacular tu trabajo,gracias por la informacion,a mi siempre me encanto la clase de historia,cuando vivia en Mexico,pero volver a recordarla a veces es dificil,creeme que con estas imagenes quisiera vover a ver el castillo otravez,lamentablemente solo lo vi una vez a la edad de 9 anos y de eso ya es mucho tiempo jajajajaja.FELICITACIONES!!!!!que lastima que la violencia,acapare mas atencion que la misma grandeza que tiene Mexico.

    Responder

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