Chapultepec
Octubre 6, 2008
El bosque y el cerro de Chapultepec con su astillo son algo muy entrañable para los mexicanos; y creo que es un lugar de visita obligado para todos los turistas que vienen a visitar la Ciudad de México. Por motivos que se pierden el en tiempo, sigue ejerciendo la misma fascinación que cautivó a los indígenas desde hace muchos siglos. Antes de la llegada de los españoles, ya señoreaba sobre el paisaje y era espacio sagrado para los antiguos pobladores, quines tenían un templo en su cima y realizaban sacrificios a los dioses del agua en las laderas del cerro.
De acuerdo a las crónicas, mucho antes de que realizara la fundación de México-Tenochtitlan, los Aztecas merodeaban por Chapultepec, nombre que en Náhuatl significa “cerro del chapulín”, donde se asentaron en 1280 –año 9 pedernal de la cronología Azteca-; allí eligieron por jefe a Huitzilihuitl, pero fueron expulsados por los Tecpanecas de Azcapotzalco en 1299 –año 2 caña-. Aunque nunca dejó de ser un lugar sagrado para los Mexicas. La lucha por este sitio se entiende al considerar que bajo el cerro brotaban tres manantiales que saciaron las necesidades de los habitantes del valle hasta bien entrado el siglo XIX.
Chapultepec es un cerro consagrado a un animal con poderes sobrenaturales. El chapulín fue un animal totémico. En el Códice Borgia, los años de sequía, de milpas malogradas, están representados por una langosta. Y en el penacho de los grandes hombres, los Huey Tlatoani, llevaban entre las plumas de quetzal una especie de prendedor de oro con la forma de un chapulín. El glifo de Chapultepec es un cerro sobre el cual hay un chapulín y bajo la falda del cerro se ve como mana agua. El chapulín pues, representaba algo así como una especie de conjuro contra la sequía y también un aviso, porque allí donde mana el agua, siempre se haya también, el riesgo de la muerte.
Siglos más atrás, hay evidencias de una temprana ocupación en el periodo preclásico (2500 a.C. a 200 d. C.). Entre el 450 y el 500 de nuestra era, algunos enterramientos dan prueba de que los Teotihuacanos estuvieron ahí, y los Toltecas hicieron los mismo entre el 900 y el 1050.
Después del paréntesis Mexica y de la ocupación Tecpaneca, alrededor de 1428, Nezahualcóyotl, el rey poeta de Texcoco, construyó un palacio al pie del cerro (donde hoy se encuentra el Museo de Arte Moderno), cercó el bosque, plantó muchos ahuehuetes (algunos se conservan hasta ahora) e introdujo varias especies de animales. Ya entonces Chapultepec era el lugar donde reinaban Tláloc y Chalchihuitlicue, dioses del agua.
En 1465, los manantiales se comenzaron a aprovechar para abastecer a la capital Azteca, pues en ese año, Moctezuma Ilhuicamina decidió la construcción de un acueducto. Ese Tlatoani, un poco después, también ordenó que en unas rocas del cerro se tallaran su retrato y el de Tlacaélel, hecho que imitaron Ahuizótl y Moctezuma Xocoyotzin, quien mandó construir estanques para criar especies raras de peces y creó un jardín botánico con plantas procedentes de todas las regiones de sus dominios.
Durante las batallas por México-Tenochtitlan, Cuahtémoc encabezó una feroz defensa de Chapultepec.
Sobre la importancia de Chapultepec para la subsistencia de la ciudad, Bernal Díaz del Castillo, en su Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, da testimonio de dos momentos; uno de ellos cuando entra por vez primera:
“…y la manera como se provee la ciudad de agua dulce desde una fuente que se dice Chapultepeque, que está de la ciudad obra de media legua; va el agua por unos edificios, y llega en parte que con canoas la llevan a vender por las calles….”
Y después de la ciada de la ciudad:
“La primera cosa, mandó Cortés a Guatemuz que adobasen los caños de agua de Chapultepec según y de la manera que solían estar, y que luego fuese el agua por los caños a entrar en la ciudad de México…”
Después de la conquista, Cortés se reservó las mejores tierras de lo que aún ni siquiera se llamaba Nueva España. Entre esos predios se encontraba Chapultepec., pero el rey Carlos V decretó que el bosque, el cerro y sus manantiales pertenecían a la ciudad para surtir de agua ya dar esparcimiento a sus habitantes. En esos primeros años posteriores a la conquista, el bosque fue lugar de partidas de caza y corridas de toros.
Entre 1556 y 1558, por ordenes del virrey don Luís de Velasco, Claudio de Arciniega, uno de los arquitectos que intervinieron en la construcción del La Catedral, construyó, sobre el templo Mexica, una ermita dedicada a san Miguel Arcángel, razón por lo que la colonia más cercana al bosque se llama San Miguel Chapultepec. Las crónicas de la época dicen que era de planta circular, la única en su tipo en el siglo XVI de la que se tiene referencia.
Es Acueducto de Chapultepec: Este acueducto traía a la ciudad agua “gorda”. Ya existía en tiempos prehispánicos y, como lo refiere Díaz del Castillo, fue reparado después de la conquista por ordenes de Cortés, quien había decidido su parcial demolición para cortar el abastecimiento a los defensores de la ciudad
Hay referencias del siglo XVI a que Claudio de Arciniega construyó una caja de agua de gran mérito arquitectónico que después fue sustituida por el Salto del Agua.
El acueducto, cuyos restos se pueden ver sobre Avenida Chapultepec, inicialmente era una arquería, construida en 1620, que soportaba un canal para el agua, empezaba en la alberca de Chapultepec y terminaba en la fuente del Salto del Agua. Desde la toma hasta la fuente tenía 4,663 varas (tres kilómetros, 908 metros) y 904 arcos.
En el siglo XVIII, se rehizo y la reconstrucción de los arcos como llegaron a nosotros se terminó el 20 de Marzo de 1779, en los tiempos del virrey Bucareli, quien también ordenó la colocación de un cárcamo a la entrada del bosque y otro a la salida en el Salto del Agua.
El agua, al llegar a la ciudad, se distribuía mediante conexiones principales de ocho pulgadas que pasaban por las siguientes calles:
1. La Merced, que servía a las calles siguientes: Plazuela de San Juan, Tercera de San Juan, Vizcaínas, Portal de Tejada, Segunda y Primera de Mesones, Venero, San José de García, Puesto Nuevo, Las Gallas, Jurado y Puente del Blanquillo.
De esta conexión de ocho pulgadas salían otras de tres pulgadas; una empezaba en la esquina de Jurado y San José de García y daba servicio a la Plazuela de la Paja y calles de Puente de Jesús, Bajos de Portacoeli y Flamencos. Otra empezaba en la esquina de la Segunda de Mesones y las Ratas, y daba servicio a las calles Segunda de las Damas, Tiburcio y San Agustín.
2. Otra cañería de ocho pulgadas se llamaba de San Pablo y pasaba por las calles Segunda del Salto del Agua, Don Toribio, Verde, San Miguel, la Garrapata y la Plazuela de san Pablo.
De esta cañería se derivaba otra de tres pulgadas que empezaba en la Segunda del Rastro, y la Garrapata y daba servicio a la Primera del Rastro, Plazuela de San Lucas y Rastro de Ciudad.
3. Otra cañería de ocho pulgadas se llamaba Del Bosque y pasaba desde la arquería frente al Callejón de los Reyes, por Callejón del Bosque, Tercera, Segunda y Primera de Revillagigedo, del Calvario y Corpus Christi, hasta la esquina del Callejón de Frías.
De esta cañería salía un ramal de tres pulgadas de la esquina de la Tercera de Revillagigedo y Alconedo y seguía por Nuevo México hasta los Rebeldes. Otra de dos y media pulgadas que salía de la misma esquina para dar servicio a las dos calles de la Providencia .
Otra de tres pulgadas empezaba en los arcos enfrente de Chiquihuiteras y llegaba hasta San Juan de la Penitenciaría.
Actualmente en Chapultepec se pueden encontrar diversos sitios de interés tales como, La Puerta de los Leones, el Museo Nacional de Historia, el Museo del Caracol, La Fuente del Quijote, el Pabellón Coreano, La Casa del Lago, la Calzada del Rey, La Calzada de los Poetas, el Tótem Canadiense, los Baños de Moctezuma –que están en restauración-, el Monumento a los Niños Héroes, La Fuente de la Templanza, el Museo Rufino Tamayo, El Museo de Arte Moderno, el Zoológico, el Museo Nacional de Antropología, la Tribuna Monumental del Colegio Militar, los ahuehuetes llamados el Sargento y el Tlatoani, las lanchas, etc.
Yo personalmente prefiero recorrerlo en bicicleta, así puedo adentrarme por todos sus rincones y recovecos y, por supuesto, subir la rampa del Castillo montado en la baica es otra cosa
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1.
ANONIMO | Abril 22, 2009 at 5:11 pm
impresionante! gracias por compartir
2.
mikeap | Abril 23, 2009 at 10:26 am
Gracias por visitar el blog, que bueno que te gustó el post.
saludos
3.
Yo | Julio 19, 2009 at 7:54 pm
Fascinante!
Gracias por publicar esta joya de página, tan bien documentada y con esas imágenes tan maravillosas.
Tlazohcamati!